
EL CRÁNEO AZUL[1]
Mis manos crean su oscuridad,
El compás de miedo en los pasos
Se comían las calles y a la gente
Eran gigantes de oro.
Cuando yo vivía en Cluj un día los vimos venir
[Desde el sanatorio del doctorcito Lengyel]
Tomando lirios y cianuro por la boca,
Pasó que de repente se los aniquilaron a todos,
Mi Alemania tenía más cadáveres que una sopa.
Fue entonces cuando lo conocí a el
Mein Kampf, el ario puro
Que se llevo la cruz a la boca y
Escribió al lado de mi nombre: Solución final.
Un día lo vi venir
Con los brazos cargando mis quintillizos
Yo me parecía a el
Quería quedar limpia de esas cosas,
del imperio eutanásico de las manos secas.
Hacia invierno y todo aquello fue una caza
/nostra maxima culpa/
Un terror un inmundo mapa ordenado
Bordando el espacio muerto.
Había bebes,
Ardían como pollos en las habitaciones,
“Siéntense, rómpanse, suicídense sobre mis pies”-decía-
-I am scared.
-What if I kill you?
-What if I kill myself?
-I will kill you again.
-Herr Doktor, I am scared.
Mis manos crean su oscuridad,
El compás de miedo en los pasos
Se comían las calles y a la gente
Eran gigantes de oro.
Cuando yo vivía en Cluj un día los vimos venir
[Desde el sanatorio del doctorcito Lengyel]
Tomando lirios y cianuro por la boca,
Pasó que de repente se los aniquilaron a todos,
Mi Alemania tenía más cadáveres que una sopa.
Fue entonces cuando lo conocí a el
Mein Kampf, el ario puro
Que se llevo la cruz a la boca y
Escribió al lado de mi nombre: Solución final.
Un día lo vi venir
Con los brazos cargando mis quintillizos
Yo me parecía a el
Quería quedar limpia de esas cosas,
del imperio eutanásico de las manos secas.
Hacia invierno y todo aquello fue una caza
/nostra maxima culpa/
Un terror un inmundo mapa ordenado
Bordando el espacio muerto.
Había bebes,
Ardían como pollos en las habitaciones,
“Siéntense, rómpanse, suicídense sobre mis pies”-decía-
-I am scared.
-What if I kill you?
-What if I kill myself?
-I will kill you again.
-Herr Doktor, I am scared.
Los cadáveres enteros para devorar,
Mis huesos dormidos en el Cyclon de Auschwitz.
[1] Este poema fue de escritura automática. No tengo certeza de si existe un lugar llamado así, pero si hubo una mujer, de quien no se su nombre, que quería dar a conocer su historia. Ella me pidió escribir lo sucedido. Luego lo termino en “el llamamiento al hueso”.
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