
LOS NIÑOS VENDADOS
Y un payaso incendió la playa donde yo volvía, llevando su manojo de globos como huesos, y yo vi las manos de la muerte parirme extraña otra vez. Fue esa noche en la que suicide mis entrañas, el funeral de mi vientre roto, y yo lloré, nos lloré de pie, con una insolente orfandad de fuego, y ardieron mis muñecas como dientes o dedos, y no hubo mas niños para llorar ni romper… y saludaste al bebe que nunca hiciste que de mi vientre salió repartido en pedazos.
De los Años Vendados, María Victoria Dentice, ediciones Baobab 2006.
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